
Un rayón superficial, un canto despegado o una puerta desalineada casi siempre se reparan. Un tablero hinchado por agua, en cambio, perdió su firmeza: lo que corresponde es cambiar la pieza.
Primero, identificá el daño
No todos los daños son iguales. Algunos solo afectan la superficie; otros llegan al interior del tablero. Esta guía te ayuda a saber qué hacer:

Daños que suelen tener arreglo
- Rayones superficiales. Existen marcadores y ceras de retoque en tonos de madera y colores sólidos que disimulan rayas finas.
- Canto despegado. Si el tablero está seco y firme, el canto se vuelve a pegar o se reemplaza.
- Puerta desalineada. Casi siempre se corrige ajustando la bisagra.
- Gaveta que se traba. Puede ser un riel flojo o desalineado; se ajusta o se cambia el riel.
- Tornillo flojo. Se reaprieta; si el agujero se agrandó, se reubica.
Cuando el tablero perdió su integridad
Si el agua entró por un canto o una unión y el tablero se hinchó, se abombó o se desmorona al tocarlo, ya no recupera su forma ni su resistencia, aunque se seque. Ahí lo correcto es reemplazar la pieza. En un mueble modular eso suele ser posible sin cambiar todo el mueble.
Cómo evitar que vuelva a pasar
- Secá cualquier derrame de inmediato, sobre todo en los bordes.
- No pongás plantas ni vasos mojados directo sobre el mueble.
- Revisá que no haya filtraciones cerca: paredes húmedas, tuberías o ventanas.
En resumen
Superficie y herrajes: casi siempre tienen arreglo. Tablero hinchado: se cambia la pieza. Para prevenir, leé cómo afecta la humedad a tu mueble.
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